HISTORIA, ARTE Y DISEÑO PARA ESCUELAS DE ARTE

APUNTES | Historia del Diseño Gráfico (Bloque I)

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1.1   EL SIGLO XV

La palabra renaissance significa “renovación” o resurrección. Originalmente este término se empleó para indicar el periodo que comienza en Italia entre los siglos XIV y XV, cuando resurge la literatura clásica de la antigua Grecia y Roma y se lee nuevamente. Sin embargo, frecuentemente la palabra se usa para abarcar el periodo que marca la transición del mundo medieval al mundo moderno. En la historia del diseño gráfico, el renacimiento de la literatura clásica y el trabajo de los humanistas italianos, están estrechamente ligados con el enfoque innovador del diseño del libro.

El diseño de tipos, los bocetos de páginas, ornamentos, las ilustraciones y aun el diseño total del libro fueron preconcebidos por los impresores y los eruditos italianos. El florecimiento del nuevo enfoque del diseño del libro, independiente del libro alemán ilustrado, se inició en Venecia y continuó allí durante las últimas décadas del siglo XIV.

En Florencia, los ricos Médicis desdeñaron la imprenta por ser inferior a los libros manuscritos, sin embargo, en Venecia (centro de comercio y la puerta de Europa al comercio con las naciones mediterráneas, India y Oriente) se inició el camino del diseño tipográfico del libro italiano. A Johannes de Spira, orfebre de Maguncia, se le otorgó el monopolio de imprenta durante cinco años. En Venecia publicó su primer libro, Epistolae ad familiares de Cicerón, en 1469. Su tipo romano innovador y elegante descartó algunas de las cualidades encontradas en las fuentes de Sweyheym y Pannartz, que él reclamó como un invento original.

En sociedad con su hermano Vindelinus, publicó en 1470, De Civitate Dei, el primer libro tipográfico con los números de las páginas impresos. A la muerte de Johannes, Vindelinus heredó la imprenta más no el derecho exclusivo de imprimir en Venecia.

1.2   LA GACETA

Con el florecimiento de las ciudades en el s. XVI, las noticias de los descubrimientos y los viajes se amplía la visión del mundo que se tenía hasta ese momento y se produce una demanda de información desconocida hasta entonces que sólo podía cubrir el nuevo sistema de impresión rápida inventado por Gutenberg en 1450: la imprenta. En los años siguientes, el nuevo sistema se extendió rápidamente por toda Europa porque permitía reproducir de forma sencilla los libros que antes eran manuscritos (entre 1450 y 1500 se imprimieron más de 6.000 obras diferentes), así es que del noticierismo manuscrito de los orígenes, se pasó paulatinamente al noticierismo impreso.

Al principio, se hacen publicaciones ocasionales (fueron muy famosas las «hojas volanderas» alemanas conocidas como Newe Zeitung) de cuatro a ocho páginas plegadas, sin cabecera ni anuncios, que se ocupaban cada vez de un único tema. Los más comunes eran las guerras contra los turcos, los viajes, los descubrimientos, la rebelión de Lutero, la división religiosa en Europa, etc. Se vendían en las imprentas, en las librerías o en puestos ambulantes. A lo largo de todo el siglo XVI los «ocasionales» van dando lugar a impresos periódicos que comienzan a ser regulares en el s. XVII que es cuando se considera el comienzo de la historia del periodismo en su sentido estricto, aunque ya se encuentran publicaciones periódicas antes: a parte de los almanaques o los Price currents ingleses que ofrecían información comercial, estaban los anuales y semestrales que resumían las principales noticias del año como los Messrelationen que se vendían en la feria de Frankfurt.

Las hojas informativas tenían gran aceptación por parte del público, lo que las convertía en un medio influyente y, por esta razón, los gobernantes comenzaron a prohibir su distribución y a crear publicaciones oficiales para evitar las críticas a sus gobiernos. Así, llegó el nacimiento y la estabilización de las primeras gacetas semanales en el s. XVII. Las pioneras se encuentran en Alemania y los Países Bajos. En 1609 en Estrasburgo salía un semanal con el nombre genérico de Relation y en Wolfenbütel (Alemania) otro con el de Aviso Relation oder Zeitung. Pero la más importante fue la Gazette, fundada en París en 1631 por Théophraste Renaudot, considerado el primer periodista de la historia.

La Gazette era un semanal, de pequeño formato y con cuatro páginas de noticias breves y sin opinión, próxima al poder y que se vendía principalmente mediante suscripción. París también es cuna de los primeros periódicos literarios y científicos, como Le Journal des Savants (1665), y de la prensa de sociedad (Mercure Galant, 1672). Hasta el s. XVIII no se publicó el primer diario francés, se le llamó Le Journal de París (1777) y salió sólo con cuatro páginas.

En España, la primera publicación semanal fue la Gaceta de Madrid, también de carácter oficial. Tuvo su origen en el ocasional Gazeta Nueva que apareció en Madrid en 1661 como «Relación o gaceta de algunos particulares así políticos como militares» y que recogía los avisos y noticias relativas a su título. Pronto se convirtió en un órgano de información de carácter oficioso y en 1697 cambió su nombre por el de Gaceta de Madrid.

1.3   EL “ADVERTISEMENT” Y LAS PRIMERAS PUBLICACIONES IMPRESAS

La Ilustración inglesa influyó en Francia y estableció los cimientos de la Revolución francesa de 1789, de tintes burgueses y favoreció el nacimiento de la Prensa como una nueva fuerza en toda la Europa continental.

En 1777 nació el primer diario francés, Le Journal de París que tenía sólo cuatro páginas. En la capital de la prensa italiana, Milán, apareció el primer periódico literario Il Café. En 1785, John Walter fundó el decano de la prensa inglesa, el Times. Se produjo tal auge de los periódicos, que se crean las primeras formas de verdadero periodismo político, sobre todo en Francia e Italia, donde aparecen los Monitori.

La clase política ya es consciente del enorme potencial de los medios impresos y su influencia en la opinión pública. Por esta razón, Napoleón mantuvo un gran interés por el control de la prensa. Tras la caída de Napoleón, en Gran Bretaña y Francia, se impuso el liberalismo burgués, mientras en el resto de Europa mandaba la censura y una extrema vigilancia de los periódicos, lo que provoca que la libertad de prensa se convierta en la bandera de todos los sectores progresistas.

En 1836 Emile Girandin editó La Presse, antecedente de la prensa industrial y denominada «prensa barata», que competirá con Le Siècle. Doce años más tarde, en Italia, surgió La Gazzetta del Popolo, en competencia con La Gazzetta Piamontesa, que posteriormente se convierte en la actual La Stampa.

En el siglo XIX una serie de factores influirán en el desarrollo de la prensa:

.        a)  La aceptación progresiva del constitucionalismo

.        b)  La Revolución Industrial, que provoca el fenómeno de la urbanización, lo que 
implica la aparición de la prensa obrera

.        c)  El desarrollo de la enseñanza: la progresiva alfabetización hace que se 
demanden más noticias y más actuales.

De 1870 a 1914 es la «Edad de Oro» de la prensa europea. La libertad de prensa facilita la aparición de centenares de cabeceras que se clasifican como prensa de élite: Le Journal des Débats, Le Figaro, el influyente Le Temps o el Frankfurter Zeitung Allgemeine; prensa especializada: Il Sole, primer diario económico y comercial de Italia; prensa política: L’Humanité; y prensa de masas: Le Petit Journal, Le Petit Parisien, Le Matin y Le Journal, con tiradas millonarias en Francia y en Italia Il Secolo, primer periódico moderno, el Corriere della Sera o Il Messaggero.

La prensa europea durante las dos guerras mundiales se limitó a defender sus respectivos intereses, tanto de los aliados como de los germanófilos, lo que convirtió a los periódicos en referentes estratégicos y propagandísticos.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se inicia un proceso de consolidación y se crean grandes grupos de prensa en la Europa Occidental. Surgen nuevos periódicos y revistas, como Le Monde, Le Nouvel Observateur y Liberation, L’Express y Le Point en Francia; Bild Zeitung, Die Zeit, Der Spiegel y Stern, en Alemania; e Il Manifesto y La Repubblica, en Italia.

1.4   KOENING Y LA PRENSA DE VAPOR

Friedrich Koenig es un impresor alemán que llegó a Londres alrededor de 1804 e hizo cambios muy decisivos para transformar la imprenta. Presentó sus planos para una máquina de imprimir operada a vapor, a los impresores más importantes de Londres. Finalmente, después de recibir ayuda económica por parte de Thomas Bensley en 1807, Koenig obtuvo la patente para su prensa en marzo de 1810. En abril de 1811 fabricó su primera producción de prueba; 3000 hojas del Annual Register. Esta prensa imprimía 400 hojas por hora, en comparación con la producción de 250 hojas por hora de la prensa manual de Stanhope. La primera prensa mecánica conectada a una máquina de vapor, se diseñó en forma muy parecida a la prensa manual. Otras innovaciones incluyeron un método de entintado de los caracteres por medio de rodillos, en lugar de utilizar las balas de entintar manualmente. El movimiento horizontal de la forma de los tipos en la cama de la máquina y el movimiento del tímpano y la frasqueta era automático.

Esta prensa fue un preludio al perfeccionamiento de la prensa mecánica a vapor con cilindro de tope realizado por Koenig que permitía una operación mucho más rápida. En este diseño la forma tipográfica se encontraba sobre una cama plana que se movía hacia delante u hacia atrás, debajo de un cilindro. Durante la fase de la impresión, el cilindro giraba encima del tipo, transportando la hoja que iba a imprimirse. Esta se detenía, mientras la forma tipográfica se movía por debajo del cilindro para ser entintada por los rodillos. Mientras el cilindro se detenía, el prensista ponía nueva hoja de papel sobre el cilindro.

1.5   LA PRENSA ROTATIVA

Los avances en el mundo de la impresión tienen como objetivo aumentar la velocidad, y fue durante el siglo XIX cuando se van a producir las mejoras necesarias para el desarrollo de la prensa. Gracias a Friedrich König, que inventó la prensa accionada por vapor que revolucionó toda la industria de la impresión. Una de las consecuencias fue la prensa de cilindro, que utilizaba un rodillo giratorio para prensar el papel contra una superficie plana. Con la rotativa, unos años más tarde, se iba a permitir la impresión simultánea por ambas caras del papel.

En 1822, después de que el francés Simon Ballanche concibiera la idea de construir una máquina automática para componer textos, el estadounidense William Church logra construir la primera máquina de este tipo, la componedora.

La idea era mecanizar y facilitar al máximo la complicada tarea de componer manualmente los tipos de plomo de la tipografía, uno a uno, formando textos completos, como se hacía desde Gutenberg. De todos modos, el hecho de que la máquina cometiera ciertos errores hizo que no se impusiera de modo universal. Habría que esperar la invención de la linotipia en 1884.

Cuando en 1829 surgen los estereotipos, que permiten fabricar duplicados de planchas de impresión ya compuestas, se incrementaron las ediciones de las publicaciones.

En 1846, el inglés Smart inventa una rotativa para la impresión litográfica, en la que todo el proceso se automatiza excepto para la entrada (alimentación) y salida (retirada) del papel. Surge así la primera imprenta de offset automática.

Aunque en 1845 Richard Hoe (EEUU) ya había obtenido una patente referida a la primera rotativa moderna. La gran demanda en este período de grandes tiradas de los periódicos existentes, llegando a superar incluso la producción de libros, hizo posible el éxito de las rotativas.

Así, en 1848 el diario londinense The Times pone en funcionamiento por primera vez una rotativa rápida de este tipo. Esta máquina fue perfeccionada por Augustus Applegath y Edward Cooper, ingenieros ingleses, siguiendo el principio de la máquina inventada por Hoe, aunque seguía trabajando únicamente con pliegos sueltos de papel.

Algunos años después, en 1851, el constructor británico T. Nelson logra por fin desarrollar una rotativa para la impresión sobre bobinas continuas de papel y, más tarde, en 1863, el inventor estadounidense William A. Bullock obtendrá la patente de la primera prensa rotativa que se alimentaba por bobinas, para la impresión de libros sobre papel continuo, modelo para las rotativas posteriores, esto es que permitía imprimir los periódicos en rollos en lugar de hojas sueltas.

1.6   LA LITOGRAFÍA

La litografía (del griego, literalmente “impresión sobre piedra”) fue inventada por Aloys Senefelder de Bavaria, en 1796. Senefelder buscaba una forma económica para imprimir sus propios trabajos dramáticos y experimentaba con grabados en piedra y relieves en metal. Un día, su madre le dictó una lista de ropa para lavar antes que él saliera. Al no tener a mano una hoja de papel en su cuarto de trabajo, Senefelder escribió la lista, con un lápiz grasoso sobre una piedra plana para imprimir. De repente, se dió cuenta que la piedra podía grabarse al agua fuerte, alrededor de lo escrito con el lápiz grasoso, y convertirla en placa para imprimir. Senefelder inició una serie de experimentos, que culminaron con la invención de la impresión litográfica. La imagen que se iba a imprimir no quedaba elevada como en la impresión a relieve, ni con incisiones como en los primeros entallados.

Más bien, tomaba forma sobre la superficie plana del área donde se iba a imprimir. La litografía se basa en el sencillo principio químico de que el aceite y el agua no se mezclan. La imagen se dibuja sobre la superficie plana de una piedra con un creyón, pluma o lápiz con base de aceite. El agua se esparce sobre la piedra para humedecer toadas las áreas, excepto la imagen con base de aceite, la cual repele el agua. Luego, se extiende tinta con base de aceite sobre la piedra, la cual se adhiere a la imagen, pero no a las áreas mojadas de la piedra. Se coloca una hoja de papel sobre la imagen y se utiliza una máquina de imprimir para trasladar la imagen entintada al papel.

Al iniciarse 1800, Senefelder comenzó a experimentar con litografía multicolor, y en su libro de 1819 pronosticó que algún día su procedimiento sería perfeccionado para hacer posible la reproducción de pinturas. Los impresores alemanes encabezaron el desarrollo de la litografía a color y en 1837 el impresor francés Godefroy Engelmann designó al sistema: cromolitografía. En las primeras cromolitografías, una placa generalmente impresa en negro, implantaba la imagen, y otras placas detrás de ésta proporcionaban la plasta de color o los matices.

1.7   LA CROMOLITOGRAFÍA

La cromolitografía americana se inició en Boston, ahí varios profesionales prominentes hicieron innovaciones en una escuela de realismo litográfico, que logró la perfección técnica y la fantasía naturalista convincente, de fascinante realismo. Ya en 1840, los litógrafos ingleses producían ilustraciones a color en libros. Uno de ellos, William Sharp, introdujo la cromolitografía en América.

Sharp era pintor y profesor de dibujo en Londres, y abrió una tienda de litografía en 1829. Emigró a Boston afines de 1830, empeñado en obtener comisiones estables como pintor de retratos. Sharp fue contratado por la Capilla de la Congregación de Reyes para establecer la primera cromolitografía en América.

En 1846, el inventor americano y genio mecánico Richard M. Hoe, perfeccionó la prensa litográfica giratoria que fue apodada “prensa relámpago” porque incrementaba seis veces más la producción litográfica, en relación con las prensas de imprimir planas entonces en uso. Esta innovación vino a dar un importante impulso a la competencia entre la litografía y las impresiones tipográficas y abrió las compuertas de la litografía. Las impresiones a colores económicas –que fluctuaban desde reproducciones de arte para salas de la clase media, hasta gráficas de anuncios de toda clase- brotaron de las prensas en millones de impresiones cada año.

El siguiente gran innovador de la cromolitografía en Boston fue John H. Nufford, un hábil dibujante cuyas imágenes dibujadas al crayón lograron un sorprendente realismo. Después de adiestrarse y trabajar en Nueva York, Bufford regresó a Boston. Llegó a ser el primer litógrafo americano, no asociado con Sharp, que experimentó con cromolitografía desde 1843. Bufford se especializó en impresos de arte, carteles, portadas e ilustraciones de libros y revistas, y a menudo usaba cinco o más colores. El meticuloso dibujo tonal de su piedra litográfica negra, siempre se convertía en placa maestra.

La litografía conservó una herencia germana. Tanto los artesanos, sumamente calificados que preparaban las piedras para imprimir, como las excelentes piedras litográficas se exportaban de Alemania a todas las naciones del mundo. Las décadas entre 1860 y 1900 fueron la mejor época de la litografía; incluso, ésta llegó a ser el medio predominante para imprimir. Las gráficas populares de la era victoriana encontraron a su más prolífico innovador en Louis Prang una alemán que emigró a América, y cuyo trabajo e influencia fueron internacionales.

Después de conocer a fondo las complejidades del negocio de su padre, consistente en la impresión en telas, Prang de 26 años llegó a América en 1850 y se estableció en Boston. Sus conocimientos de química tipográfica, color, administración de negocios, diseño, grabado e impresión fueron de gran utilidad cuando formó una empresa de cromolitografía con Lulius Mayer. Inicialmente, Prang diseñaba y preparaba las piedras y Mayer hacía la impresión en una prensa de mano individual. La popularidad del colorido trabajo de Prang dio la posibilidad de desarrollar todavía más la empresa y había siete prensas cuando Prang le compró su parte de la sociedad a Mayer en 1860 y la designó L.Prang y Co.

El crecimiento extraordinario de la cromolitografía permitió a los comerciantes o fabricantes imprimir mensajes de publicidad al reverso de ellas. Los impresores con tipos y admiradores de la buena tipografía e impresión estaban asombrados del lenguaje de diseño que surgió con el crecimiento de la litografía. Ahora, el diseño se hacía sobre el tablero de dibujo del artista quien podía inventar cualquier tipo de letra a su antojo y hacer que las letras describieran ángulos y arcos o se desbordaran justo sobre las imágenes. Además contaban con una gama ilimitada de colores brillantes y llenos de vida que no se habían visto hasta esos momentos en las comunicaciones impresas.

1.8   EL CARTEL

Fue en las calles de las ciudades que crecían vertiginosamente al final del siglo XIX donde se presentaron los carteles como una expresión de vida económica, social y cultural, compitiendo por la atención de los compradores de las nuevas mercancías y audiencias para las diversiones.

Los carteles llenos de colores, impresos en un actualizado sistema litográfico, atrapaban la atención de los transeúntes. Las ilustraciones, ayudadas por el texto, revelaban un contexto preciso, introduciendo una nueva estética de imágenes simplificadas ordenadas por los medios de reproducción gráfica.

En su libro «Introducción al diseño gráfico», Peter Bridgewater enfatiza la influencia de Toulouse-Lautrec, al utilizar la litografía a gran escala, en el desarrollo del diseño gráfico de los carteles: «Henri de Toulouse Lautrec (1864-1901) influyó notablemente en la elaboración del cartel moderno (poster). Entendía que los carteles eran un medio de comunicación con otras personas, que se dirigía a cierta audiencia. Descubrió la importancia de trasladar su trabajo a la imprenta, y aprovechó la litografía a gran escala. La tradición clásica de la tipografía centrada, usando varias formas de letras, tuvo sus orígenes en los letreros y en la caligrafía, pero hubo innovadores que estaban preparados para desafiar los valores existentes, en busca de una forma de comunicación más efectiva y original.»

Los artistas de todo el mundo miraban París como la capital del arte mundial y admiraban sus carteles. Sin embargo, Amsterdam, Bruselas, Berlín, Munich, Budapest, Viena, Praga, Barcelona, Madrid, Milán y Nueva York también nutrieron escuelas de artistas del cartel y brillantes diseñadores individuales. Milán produjo el número más destacado de creadores de carteles, cuya originalidad desafió a los de París.

Varios artistas estadounidenses integraron con éxito ilustraciones en el letrero en sus diseños. Will Bradley hizo un brillante trabajo al revivir el Art Nouveau, el manierismo de la Edad Media y el Renacimiento. Bradley absorbió la influencia no solamente de Francia, sino también de Japón e Inglaterra. Esta época es un ejemplo del esfuerzo realizado para replantear el papel del arte en una sociedad industrializada.

En Inglaterra, William Morris y otros buscaron enfatizar el papel del artesano, hacia los modelos del Renacimiento y a un diseño más vigoroso. Los artistas de los carteles de este período demostraron que la osadía de la libertad estética primero exige un enfrentamiento con la innovación técnica en la producción y la reproducción gráfica. Desde esta época los artistas dejarán de agregar simplemente textos tipográficos y empezarán a dibujar tipos y a responsabilizarse de todos los elementos que deberían ser reproducidos, siendo entonces reconocidos como diseñadores gráficos.

El movimiento Arts and Crafts y William Morris van a interesarse por la producción de libros, que se imprimirán en una variedad de formatos, con decoraciones xilográficas y un conjunto de letras, creadas a partir de especificaciones propias y sacadas de fotos de impresos del siglo XV. Estos y otros libros de editoriales privadas figuran entre los trabajos gráficos británicos más admirados en el continente europeo.

Desde el inicio del siglo XX los desarrollos experimentados en el diseño de los carteles se extendieron a las tarjetas postales, etiquetas adhesivas, estampillas y embalajes. Esto fomentó la economía en el diseño y redujo el número de colores utilizados. En Alemania, los diseños desarrollaron una estética refinada y enérgica para anunciar los productos al consumidor. En Berlín, un grupo de diseñadores asociado con una firma de impresión (Hollerbaum und Schmidt) rompió una nueva barrera: sus carteles restringieron la imagen al objeto que se estaba anunciando, y las palabras a la marca del fabricante. Este estilo se conoce como cartel – objeto (Sachplakat).

Si el empujón principal al desarrollo del diseño gráfico después de la primera guerra mundial se centró en los movimientos de vanguardia y sus aspiraciones, una menos agitada, pero no menos brillante evolución, tuvo lugar en el cartel comercial.

La primera guerra mundial estableció la importancia del diseño gráfico. El gráfico, la ilustración y el letrero ayudaban a informar e instruir de un modo económico y directo. La identificación militar era un código que se entendía instantáneamente. Las insignias de los regimientos tenían mucho en común con el diseño económico y con las imágenes poderosas y lemas de los nuevos carteles. Los gobiernos los utilizaron en los anuncios públicos, así como en la propaganda y para exhortar a los ciudadanos a compartir el esfuerzo de la guerra.

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