HISTORIA, ARTE Y DISEÑO PARA ESCUELAS DE ARTE

Diferencias entre la arquitectura de Bernini y Borromini

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En arquitectura Bernini y Borromini son los dos artistas claves del Barroco. Aunque contemporáneos, ya que pertenecen a la generación de 1630, son muy diferentes:

Bernini es un artista polifacético -arquitecto, escultor, pintor, comediógrafo y compositor-. Es también un hombre de mundo, brillante, simpático, rico, que goza de gran fama y éxito, protegido por el papa Urbano VIII y más tarde por Alejandro VII, para los que trabaja. Tiene un gran taller y deja en manos de sus asistentes los detalles de sus diseños. Proyecta sus edificios de acuerdo con las proporciones del cuerpo humano, según la concepción clásica. Usa elementos constructivos clásicos: columnas y pilastras de órdenes clásicos, prefiriendo el orden gigante, entablamentos, frontones y artesonados clásicos, pero tratados de forma poco ortodoxa. Los elementos decorativos que emplea son abundantes y de gran riqueza (mármoles veteados, bronces, estucos pintados), buscando el colorido y los juegos de luz y sombra. Le interesa la fusión de la escultura y la pintura con la arquitectura, para conseguir efectos escenográficos sorprendentes y espectaculares. Resumiendo, pese a sus innovaciones, Bernini no llega a cambiar la esencia de la tradición renacentista, de la que se siente deudor, aunque se acerca a ella de manera independiente y creativa. Su fecunda obra ha sido muy imitada.

Borromini, por el contrario, es un hombre tímido, profundamente religioso, mentalmente desequilibrado, de carácter difícil, solitario y con poco éxito, que se acaba suicidando. Tras una breve colaboración, se convierte en rival de Bernini. Se dedica en exclusiva a la arquitectura y vigila personalmente la ejecución de sus obras, con gran dominio técnico. Trabaja para las órdenes religiosas, que no tienen muchos recursos; suele construir iglesias de pequeñas proporciones y materiales pobres (ladrillo, estuco) pero que destacan por sus innovaciones técnicas, originalidad, movimiento y libertad de formas. Los elementos arquitectónicos que emplea son clásicos pero los utiliza con libertad e imaginación, sin respetar las normas. Borromini es un arquitecto revolucionario, que rompe con la tradición clásica, al renunciar a planificar de acuerdo con módulos y proporciones clásicas. Su arquitectura es extravagante, audaz y fantástica. Gusta de muros alabeados, fachadas cóncavas, juegos de luces y sombras y plantas complejas de gran dinamismo. Evita la inclusión de otros géneros artísticos en la creación del ambiente espacial. La decoración interior es geométrica, menos recargada que la de Bernini. Ejerce gran influencia posterior en toda Europa.

Gian Lorenzo Bernini (1598-1680). Este genial arquitecto y escultor es autor de gran número de obras maestras. Entre sus construcciones, principalmente religiosas, destacan las siguientes:

  • Baldaquino de San Pedro, en el Vaticano, colocado bajo la cúpula de Miguel Ángel, está realizado en bronce, de 30 metros de altura, con cuatro columnas salomónicas adornadas con hojas de vid (símbolo de la Eucaristía) y abejas (de la familia Barberini). Borromini colaboró en el remate.

  • San Andrés del Quirinal, pequeña iglesia de planta elíptica, con un pórtico semicircular con un entablamento curvo y volutas que sostienen un escudo.

  • La Plaza de San Pedro, que comenzó a urbanizar en 1656 por encargo de Alejandro VII. Es de forma elíptica, con una colosal columnata exenta de cuatro filas de columnas dóricas, en dos brazos curvos, con un entablamento recto coronado por esculturas, en torno a un obelisco central. Es una plaza espectacular, de gran sentido escenográfico, buscando el efecto sorpresa. Los brazos son símbolo de la Iglesia que acoge a los peregrinos y de la capitalidad universal de la Roma papal.

Francesco Borromini (1599-1667): este arquitecto extraordinario, nacido en Lombardía, dejó varias edificaciones famosas, todas ellas en Roma:

  • San Carlos de las Cuatro Fuentes, su obra maestra. Iniciada en 1634, esta pequeña iglesia es de planta central ovalada, al igual que la cúpula, decorada con artesonados de forma octogonal, hexagonal y en cruz, que van disminuyendo de tamaño hacia el centro; es un recurso ilusionista para conseguir mayor altura. La fachada, empezada en 1665, es muy movida, organizada en tres vanos con entrantes de forma cóncava y salientes convexos que se alternan; el entablamento se ondula; adornada con nichos con estatuas, buscando el claroscuro, presenta un medallón ovalado en el centro. En la esquina coloca una fuente y esculturas.

  • Sant’ Ivo alla Sapienza, en la Universidad romana, de planta mixtilínea y fachada cóncava, con una fantástica cúpula coronada por una linterna en espiral, inspirada en los zigurats mesopotámicos.

Recuerda echarle un vistazo a los apuntes de arquitectura barroca pinchando AQUÍ

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