HISTORIA, ARTE Y DISEÑO PARA ESCUELAS DE ARTE

Apuntes Bloque 1: El Romanticismo

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El romanticismo surgió a finales del siglo XVIII frente a las teorías imperantes de la Ilustración. Supone el alejamiento del clasicismo por considerar que el Racionalismo planteaba unos preceptos demasiado encorsetados, de ahí que este movimiento propugne una serie de ideas opuestas. Se desarrolló durante la primera mitad del XIX, especialmente entre 1820 y 1848. Fue más allá de ser sólo un movimiento ideológico, pues se extendió en el plano artístico y de la literatura. Vamos a ir viéndolas más detenidamente para poder entender mejor en qué consiste el Romanticismo.

Amanecer después del naufragio, 1841, J.M.W. Turner

Para algunos autores, Romanticismo proviene del francés roman (‘novela’). De este modo, el término aludiría a la ficción, a lo novelesco, frente al predominio de la razón de la Ilustración El Romanticismo es un movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos.

Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra y Alemania hasta llegar a otros países. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo xx, el surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.

  1. DIFERENCIA EL TÉRMINO ROMÁNTICO APLICADO AL MOVIMIENTO ARTÍSTICO DEL SIGLO XIX Y EL USO ACTUAL DE LA MISMA PALABRA

El romanticismo es una corriente artística surgida a finales del S XVIII que cobra especial fuerza durante la tercera década del siglo XIX.

Se nutre de los ideales nacionalistas e independentistas que influyeron en artistas, escritores y músicos exaltación del orgullo del pueblo, lucha por la libertad, escenas de misterio, paisajes.

En pintura y escultura se recupera la técnica del barroco, gusto por el color, grandes composiciones, dinamismo.

USO ACTUAL según el diccionario de la RAE En su tercera acepción: “Cualidad de romántico, sentimental”.

Algo romántico hoy en día es algo amoroso y tierno, con matices de calidez; o algo negativo y despectivo, demasiado sentimental. Se suele aludir al género romántico en literatura y cine para hablar de argumentos en torno a las relaciones amorosas.

  1. RELACIONA EL ROMANTICISMO Y EL AUGE DEL NACIONALISMO 

El nacionalismo romántico es una forma de nacionalismo en la cual el estado deriva su legitimidad política como consecuencia orgánica de la unidad de los individuos que éste gobierna. Esto incluye, dependiendo de la manera particular de la práctica, la lengua, la raza, la cultura, la religión y las costumbres de la «nación» en su sentido primario de conjunto de personas «nacidas» dentro de la cultura.

Strawberry Hill, Horace Walpole, 1749-1777

Esta forma de nacionalismo nació como reacción a la hegemonía dinástica o imperial, que proclamaba la legitimidad del estado «de arriba hacia abajo» que el monarca recibía de Dios.

Desde sus inicios, con la concentración en el desarrollo de las lenguas y el folklore nacionales, y el valor espiritual de la costumbres y tradiciones locales, hasta los movimientos que habrán de reorganizar el mapa de Europa, con las llamadas a la «autodeterminación» de las naciones, el nacionalismo fue una cuestión clave del romanticismo, determinando su papel, sus formas de expresión y sus significados.

  1. ANALIZA LA PINTURA ROMÁNTICA FRANCESA: THÉODORE GERICAULT, EUGÉNE DELACROIX

La pintura romántica francesa se basa, sobre todo, en dos grandes figuras sin las cuales es imposible entender el movimiento romántico en Europa, nada menos: Éugene Delacroix y Théodoro Géricault.

Delacroix, hijo de un importante político francés, se convirtió pronto en el primero de los referentes de la pintura romántica francesa: trazo hábil y seguro, colores fuertes, escenas pasionales, temas terribles y potentes… Su formación con pintores neoclásicos, mucho más pausados y que ponían mucho acento en la armonía y la técnica, no impidió que pronto siguiera su propia senda; una senda muy en relación con el momento social y político que vivía su país. Él nace en 1798, es decir, vive las revoluciones liberales en pleno apogeo vital. De hecho, se habla mucho de su vinculación política con esa burguesía liberal que lideró la Revolución de 1830.

La Muerte de Sardanápalo, Delacroix

Con apenas 29 años, en 1827, pinta su primera gran obra: La Muerte de Sardanápalo, con la que casi tuvo más de un conflicto por su composición y su temática. La obra narra la muerte del legendario rey de Nínive Sardanápalo tras el asedio de Assurbanipal. Sardanápalo, viendo que su victoria es imposible, ordena a sus oficiales y eunucos que degüellen a sus mujeres, perros, caballos, quemen todo el palacio y se suiciden, haciendo él lo propio. No quería que el enemigo se apropiase de sus bienes. Esta historia, como comprenderás, no tiene una forma bella de ser expresada, y la composición del cuadro, la sangre, los movimientos espamódicos de las mujeres degolladas… no gustaron demasiado a la sociedad acomodada y bienpensante del momento.

La libertad guiando al pueblo, Delacroix

Son muchas las obras que podríamos destacar de Delacroix, pero nos limitaremos a esta primera, por su ruptura con los modelos establecidos (más temáticos y simbólcios que técnicos) y, como no, en su obra más conocida, la famosa: Libertad Guiando al Pueblo, obra pintada en 1830, es decir, en plena Revolución de 1830. Es más, el cuadro, representa  una escena del 28 de julio de 1830, cuando el pueblo de París levantó las barricadas frente al gobierno de Carlos X por sus leyes dirigidas hacia la restricción de las leyes liberales aprobadas en 1789. Algunos dicen que es el primero cuadro político de la historia. Bueno, es discutible, aunque sí es cierto que usar el arte como reivindicación revolucionaria no eran tan habitual. Sí lo era como gloria a los éxitos, pero cuando Delacroix termina la obra no estaba tan claro que la Revolución fuese a triunfar definitivamente.

La composición del cuadro lleva directamente a la mujer que, sensual y activa, lidera a una masa de ciudadanos que lucha por sus derechos, algunos de los cuales, por cierto, han caído. La mujer no es un personaje concreto, sino una alegoría de la libertad, que en realidad, no hace otra cosa que encarnar a esa Reública francesa que tanto defiende las libertades individuales.  Y todo, con un juego de luces y de color, francamente impresionantes.

El otro gran pintor del romanticismo francés fue Théodore Géricault. Algo más mayor que Délacroix, hemos de lamentar que murió con apenas 33 años tras una caída de un caballo.

Su formación fue eminentemente neoclásica, pero al igual que Délacroix, pronto decidió que su obra requería otro lenguaje, otra expresividad, más pasión.

Balsa de la medusa, Géricault

Sus oficiales a caballo son todo un ejemplo de potencia en los gestos (el caballo en escorzo, la postura firme y segura de sí misma del oficial, los colores intensos y expresivos…), aunque la obra que más fama le dio, y que lo convierte en uno de los grandes pintores de todo el siglo XIX fue La Balsa de Medusa, pintado en 1819. De hecho, muchos autores sitúan a esta obra como el icono, el símbolo perfecto de la pintura romántica francesa.

La historia de este cuadro es tan terrible como real: un torpe capitán de un barco de la armada francesa toma una serie de decisiones erróenas que llevan a que el Medusa, su barco, encalle frente a las costas de Mauritania. Mientras algunos de los 400 pasajeros del abrco logran entrar en los botes salvavidas (el capitán entre ellos), otros, cerca de 110, se ven obligados a subirse a una balsa construida ex profeso con los restos del barco. Allí, durante 13 días, sufren todo tipo de calamidades; tanto, que cuando son rescatados, apenas 13 quedan vivos.

La obra, en realidad, no era más que una crítica del joven Géricault a la armada y a sus formas de hacer. Supuso un duro golpe a la monarquía recién estrenada tras la caída definitiva de Napoleón.

Géricault es muy duro en la creación del cuadro. No se guarda escenas terribles, ni cadáveres, ni restos, ni caras desencajadas por el miedo… Todo lo expone de forma clara y evidente. El cuadro rezuma pasión, crueldad y dolor. Y muerte, claro. Eso es el romanticismo. No hay mejor ejemplo que esta Balsa de Medusa para entender cómo es el romanticismo francés en pintura.

  1. SOPESA LA IMPORTANCIA DE LA OBRA PICTÓRICA DE KARL FRIEDRICH SCHINKEL, CASPAR DAVID FRIEDRICH, JOHN CONSTABLE, WILLIAM TURNER Y OTROS POSIBLES

Alemania

Alemania sufre la influencia del movimiento literario «Sturm und Drang» que defiende la sensibilidad individual sobre las ideas del Siglo de las luces. El Sturm und Drang (en español ‘tormenta e ímpetu’) fue un movimiento literario, que también tuvo sus manifestaciones en la música y las artes visuales, desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII

En él se les concedió a los artistas la libertad de expresión, a la subjetividad individual y, en particular, a los extremos de la emoción en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la Ilustración y los movimientos asociados a la estética. Así pues, se opuso a la Ilustración alemana o Aufklärung y se constituyó en precursor del Romanticismo. El nombre de este movimiento proviene de la pieza teatral homónima, escrita por Friedrich Maximilian Klinger en 1776.

Los pintores alemanes importantes de esta época son Caspar David Friedrich y Karl Friedrich Schinkel.

El país donde primero se asentó el romanticismo como doctrina estética fue Alemania. El primer pintor al que se puede considerar como tal es Philip Otto Runge (1717-1810), que tuvo unos primeros años tendentes al neoclasicismo, pero que rápidamente,  por su adhesión al estilo gótico, al espíritu de la Edad Media  y al símbolo,  fue considerado como el primer romántico.

La cruz del monte, Friedrich

Posteriormente, aparece Gaspar David Friedrich (1774-1840), quien se dio plenamente  a la pintura de efectos crepusculares en los paisajes, tumbas, naufragios y otros temas de gran capacidad de explotación literaria.  Cabe destacar si Cruz sobre el monte firmada en 1810, antes de que se inaugura oficialmente el Romanticismo.

Friedrich se forma en la Academia de Copenhague, en una estética neoclásica de la que escapará trasladándose a Dresde en 1798. El 1810 se encuentra con Runge y junto con el médico y pintor Karl-Gustav Carus  y los paisajistas August Heinrich y Clausen Dahl, además de otras personajes forman el grupo romántico alemán.

Caminante sobre el mar de nubes, Friedrich

El caminante sobre el mar de nubes no trata sobre un tipo que sube a una montaña en una mañana libre de domingo. Es algo más. La primera prueba es el propio personaje que observamos. Algunos lo han identificado con el propio Friedrich, otros han querido a ver a algún amigo suyo cuyo nombre no merece ni la pena escribir aquí; lo cierto es que para mí representa al ser humano en sí, funciona a modo de avatar. El hecho de estar de espaldas es porque no tiene un rostro, sino el rostro de todos. Hasta la ropa que viste es el típico atuendo alemán de la época, para nada cómodo a la hora de subir una escarpada montaña. Friedrich quiere que asumamos su rol, de ahí que lo sitúe en el centro de la obra. Parece casi como que somos nosotros quienes nos asomamos al acantilado.

Luna saliendo a la orilla del mar o Tres figuras ante el mar, Friedrich

Friedrich pintaba en una habitación vacía  por que según su idea el artista debía pintar también “lo que ve dentro de él” algo que le acerca a Kant y su idea de lo sublime. En sus obras cobra especial importancia la Naturaleza, muchas veces sin rastro del ser humano, en otras existe una discreta presencia de la divinidad como en la obra citada con anterioridad y con bastante frecuencia aparece un personaje en la soledad del campo, por ejemplo, en Atardecer en el bosque. Quizás sus composiciones más conocidas son aquellas en las que aparece un hombre o mujer abismados ante el infinito de la creación como en Tres figuras ante el mar.

También, como decíamos al principio, son muy conocidas sus ruinas góticas, tumbas y cementerios, además de sus atardeceres donde consigue efectos poéticos y misteriosos.

Ciudad medieval, Schinkel

Karl Friedrich Schinkel (1781-1841). Discípulo de F. Gilly, se dedicó primero a la pintura romántica y la escenografía. A partir de 1810 realizó sus obras maestras: la Neue Wache de Berlín, el Schauspielhaus y el Altes Museum de Berlín, con elementos tomados de la arquitectura griega y romana, y la Werderkirche (Berlín), de carácter neogótico. A partir de 1826 trabajó para el futuro Federico Guillermo IV en Potsdam, donde construyó la residencia de Charlottenhof, que muestra la influencia de la estética pintoresca en la libertad y asimetría de la composición, así como una tendencia a relacionar el edificio con el paisaje que se confirmaría luego en obras y proyectos tardíos.

Inglaterra  

Prerromanticismo: 1770-1820

En su origen, el romanticismo es una corriente literaria cuyas obras influyeron en los pintores, que contribuyeron a extender esta corriente a otras artes.

En Inglaterra, esta influencia procede sobre todo de una obra de James Macpherson, Poemas de Ossian (1760). Esta obra entusiasmó a toda Europa y, en particular, a Goethe, Napoleón, e Ingres. El ossianismo inspiró composiciones irracionales e imaginarias, bañadas por una luz difusa, con contornos desdibujados y figuras en forma de racimo.

Los pintores y dibujantes ingleses de la primera época se caracterizaron por una búsqueda en lo inconsciente y lo irracional.

La pesadilla, Fussli

H. Füssli (1741-1825) abandonó sus estudios religiosos para dedicarse a la pintura. Le interesa el neoclasicismo, pero le influye el romanticismo. Pinta visiones híbridas y lascivas, producto de su imaginación delirante, en las que predominan los gestos arrebatados y las distorsiones ópticas. Una de sus obras más representativas es La pesadilla.

Ángel de la Revelación, Blake

Al estilo de Füssli recuerda la obra de William Blake (1757-1827), poeta y grabador. Es una pintura de gran aliento que está influida por el manierismo, Miguel Ángel y el arte gótico. Sus temas son literarios: la Biblia, las obras de Shakespeare, la Divina comedia y sus propios poemas. Se le considera predecesor del surrealismo.

Inglaterra: apogeo romántico 1820-50

La pintura romántica de este período en Inglaterra se caracteriza por su descubrimiento de la naturaleza, con sus paisajes, la luz y los colores. Se refleja un paisaje que progresivamente está viéndose afectado por la Revolución industrial. Los pintores ingleses más representativos del romanticismo son John Constable y Joseph Mallord William Turner

Joseph Mallord William Tuner (Londres 1775 – 1851), su precoz talento fue estimulado por su padre quien le hizo frecuentar la escuela de pintura de la Royal Academy, cuando solo tenía quince años. En sus comienzos, fue grabador y acuarelista, pero a partir de 1796, se volcó en la pintura al óleo. Trabajó primero dentro de la tradición topográfica, reproduciendo con exactitud los lugares que iba descubriendo durante sus vagabundeos por la campiña inglesa. Gran admirador de los paisajes de Nicolas Poussin y de Claude Lorrain, sufrió su influencia, pero al mismo tiempo continuó experimentando nuevas soluciones formales. Aprendió a prescindir del detalle realista para dirigirse hacia una concepción más libre y más lírica del paisaje.

Puente de San Gotardo, Turner

Después de haber recorrido los lugares más pintorescos de Inglaterra, en 1802 y gracias a la Paz de Amiens que pone punto final a las guerras del Consulado, finalmente Turner puede viajar al continente. Recorre Francia (Calais, París), luego los Alpes y Suiza. Por su poderosas cimas y sus nieves eternas, los Alpes constituyen para Turner un descubrimiento y un choque emocional, fuertemente impresionado por los desfiladeros y precipicios que le proporcionan una auténtica visión de lo sublime. En cuadros como “El paso de San Gotardo” Tuner va a reflejar también la atmósfera angustiosa y la sensación de asfixia que producen estos paisajes.

En Italia, Turner hizo un descubrimiento capital para su pintura, fue la luz. Más que por la belleza de los monumentos históricos Turner fue seducido por la luz de los paisajes italianos que descubrió por primera vez en 1819. Los cielos de Turín, Venecia, Roma y Nápoles marcarán para siempre su pintura y dará un giro total a su vida de pintor, consagrada a partir de entonces a la búsqueda de la luz por el color. Durante las tres décadas siguientes, la vena italiana le inspirará numerosos paisajes al óleo. Venecia, en particular, fue pintada bajo todos sus aspectos con una precisión digna de Canaletto, en “El Puente de los Suspiros, el Palacio Ducal y la Aduana” (1833), o reducida a la brillante luminosidad de “La Dogana, San Giorgio, Citella, desde la escalinata del hotel Europa” (1842).

Lluvia, vapor y velocidad, Turner

Sin embargo, el paisajista que era fundamentalmente Turner fue abandonando las escenas históricas para dedicarse a temas dramáticos que ocurrían en plena naturaleza, desde los accidentes de montaña hasta los incendios y todas las tragedias que se producían en el mar, como en el cuadro “Amanecer después del naufragio” de 1841.

Después de tantas catástrofes naturales, sublimes o románticas, en el cuadro “Lluvia, vapor y velocidad” de 1844, se puede vislumbrar un signo de esperanza, el triunfo del hombre sobre la naturaleza? Es sin duda la obra que mejor resume la conquista hecha por Turner de una visión realmente moderna. El soplo ardiente que abrasa sus telas y arrastra la materia pictórica en un torbellino, la intensidad de los colores, la libertad técnica y una pincelada directa y segura, contribuye a dar a la pintura de Turner una poderosa emotividad y un alto grado de abstracción nunca visto.

Carro de Heno, Constable

Junto con otros artistas, John Constable (East Bergholt 1776 – Londres 1837) reacciona contra una tradición paisajista clasicista, pintando del natural, con el fin de poder representar los efectos de la luz en el agua, los árboles y los campos. En sus escritos teóricos, Constable afirma que el cielo y las nubes son elementos esenciales del paisaje. Cuando representa escenas de su Suffolk natal, de la costa meridional de Inglaterra y de los campos de Salisbury, el pintor expresa en telas y acuarelas una profunda emoción ante la belleza y la armonía de la naturaleza, aunque en ellas se vean indicios de actividad humana: carros, viviendas campesinas o catedrales.

El gran pintor romántico Delacroix nunca ocultó su admiración por la pintura de Constable. El 9 de noviembre de 1823 lo anotaba en su diario: “Hoy he visto un increíble y admirable boceto de Constable.” Al año siguiente, después de haber descubierto otras obras del pintor expuestas en el Salón de París proseguía: “Este Constable me hace sentir bien”. Delacroix conocía pues las dos clases de obras producidas por Constable, un boceto que admiraba particularmente y cuadros “acabados” listos para ser expuestos, entre los cuales “El carro de heno” de 1821 y una “Vista desde Hampstead”.

  1. RECONOCE LA OBRA PICTÓRICA DE GOYA

Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, provincia de Zaragoza, 30 de marzo de 1746-Burdeos, Francia, 16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.

Tras un lento aprendizaje en su tierra natal, en el ámbito estilístico del barroco tardío y las estampas devotas, viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid a mediados de esa década, junto con un pintoresquismo costumbrista rococó derivado de su nuevo trabajo como pintor de cartones para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara. El magisterio en esta actividad y en otras relacionadas con la pintura de corte lo imponía Mengs, mientras que el pintor español más reputado era Francisco Bayeu, que fue cuñado de Goya.

Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales. Una serie de cuadritos en hojalata, a los que él mismo denomina de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.

Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas y componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.

Etapas y temática de sus obras

Goya es un artista que no permaneció fiel a un solo estilo, sino que refleja en sus obras diversos estilos pictóricos. En su evolución como artista se muestra como un innovador e investigador, que cultivó todos los géneros y técnicas. Goya comenzó siendo un pintor inmerso en el Barroco decorativo. No obstante, pronto evolucionó hacia un estilo neoclásico, creando un estilo propio y personal. Pero con sus últimas obras penetró en los nuevos conceptos sociales y pictóricos del siglo XIX, a la vez que prefiguró muchos de los avances artísticos del siglo XX. Goya anticipó con su arte las pautas del arte contemporáneo, mereciendo la calificación del crítico André Malraux de “Goya es el padre del arte moderno”.

Formación y primeras obras (1763-1781). Su formación barroca en Zaragoza bajo las enseñanzas de Francisco Bayeu y un período en Roma, marcaron las pautas de esta primera etapa. Goya comenzó trabajando en un estilo cercano al Barroco tardío, con un cromatismo de tonos ocres y tostados, recurriendo a un concepto de color suelto y desecho, y una pincelada rápida y de toques abocetados. En 1774, Goya se trasladó a Madrid, a la corte, donde pintó unos cartones para la Real Fábrica de Tapices, destinados a decorar los palacios reales. En estos cartones, cuyas muestras más notables son El quitasol (1777) y La gallina ciega, Goya plasma su estilo que deriva del Barroco tardío, con colores suaves y armonizados, con elegancia, gracia y delicadeza. En los cartones plasma situaciones cotidianas, de ocio, de la vida de la nobleza madrileña, con una visión idílica, dulce y festiva. Eran obras de temática cotidiana, aristocrática, en las que alternó sabiamente una gama cromática viva para darle mayor animación a las escenas, introduciendo claridad en el paisaje.

El Quitasol, Goya

Etapa de madurez (1781-1814). Ante su notable progresión artística, Goya comenzó a trabajar como retratista para la Corte. En este momento su pintura comenzará a evolucionar hacia planteamientos neoclásicos. Los retratos que realizó Goya de los miembros de la familia real son fieles a la realidad psicológica de los personajes representados, reproduciendo detalles y hechos objetivos. Retrata a los monarcas y sus familiares con una absoluta crudeza y en ocasiones desde la crítica: es decir, los miembros de la Corte de Carlos IV aparecen retratados vulgarizados y casi decadentes, como espejo de la ruina moral y política que vivía España a finales del s. XVIII. Mientras que Velázquez siempre trató a sus retratados con gran dignidad, Goya ridiculizaba la ineptitud de los miembros de la familia. Así se plasma en La familia de Carlos IV de 1800. La familia real aparece en traje de corte, con lujosos vestidos ceremoniosos. Las figuras se disponen alineadas, como en un friso, en una composición clasicista ante una pared que cierra el fondo, evitando una perspectiva profunda. La luz crea el espacio, resaltando los personajes principales y dejando en penumbra algunas áreas del cuadro. En esa oscuridad está el propio pintor ante el lienzo, en un recurso que recuerda a Las meninas de Velázquez, pintor al que Goya admiraba. En cuanto a la técnica, Goya trabaja sobre todo con luz y el color; sus pinceladas resaltan las texturas y transparencias de los materiales, y destacan los brillos. Coetáneamente realizó el Retrato de Godoy, en el que el Secretario de Estado de Carlos IV aparece representado en una pose licenciosa elocuente de su carácter y el retrato de la Condesa de Chinchón, donde se aprecia la tierna debilidad psicológica de la retratada.

Retrato de la Condesa de Chinchón, Goya

Últimas obras (1814-1828). En 1819 Goya compró una casa en las afueras de Madrid, la Quinta del Sordo. Para su decoración, el maestro realizó 14 pinturas entre 1820 y 1822, denominadas Pinturas Negras. Son pinturas que tratan temas oscuros, grotescos y terroríficos (aquelarres, duras críticas sociales, asesinatos, luchas fraticidas…), que muestran el estado de desconsuelo y desesperación que Goya vivía en esos años. Estas pinturas están envueltas por una siniestra negrura, en tonos y temas oscuros. Son pinturas casi monócromas, de colores apagados, con figuras monstruosas construidas a base de manchas y pinceladas sueltas. El pintor plasma en ellas lo grotesco y lo terrorífico, con rostros atormentados de gran dramatismo. Estas pinturas han sido calificadas como un precedente de corrientes pictóricas del siglo XX como el Expresionismo y el Surrealismo. Entre las más conocidas se encuentran Saturno devorando a su hijo, el Aquelarre, Lucha a garrotazos, La romería de San Isidro y el Perro semihundido. En Saturno devorando a su hijo plasma el poder destructor del hombre con respecto a sí mismo. En Aquelarre Goya vuelve a abordar un tema recurrente en su pintura, la denuncia de las prácticas mágicas y supersticiosas del pueblo español de finales del s. XVIII. La obra está compuesta por una masa informe de figuras situada ante el gran macho cabrío con su ayudante y una novicia en el extremo derecho. Las mujeres están pendientes de la figura demoníaca, en una escena que parece fruto de una alucinación, realizada a grandes pinceladas sueltas, de caras y cuerpos distorsionados, en una gama oscura muy contrastada. La Romería de San Isidro es una denuncia de las prácticas festivas aristocráticas de la sociedad madrileña, que contrasta formal y temáticamente con sus iniciales cartones para tapices. El Perro semihundido es una obra enigmática, en la que Valeriano Bozal ha visto reflejada la condición humana, semihundida, emergente o caída, en mitad de un paisaje desolador ocupado por el vacío, que por otra parte, acerca a Goya a las tendencias más radicales de la pintura abstracta del s. XX.

Romería de San Isidro, Goya

Principales obras:

MERIENDA A ORILLAS DEL MANZANARES (1776). Representa una escena popular a orillas del río Manzanares en Madrid. Al fondo, oculta por los arbustos, se observa la Ermita de la Virgen del Puerto. El bodegón posee rasgos finos característicos del Goya joven. El flirteo entre la naranjera y los majos raya en los temas que la princesa María Luisa de Parma deseaba para los cartones. La segunda serie de tapices de Goya posee temáticas campestres y está compuesta de poco más de diez cartones.

LA GALLINA CIEGA (1778). Diez majos y majas juegan a la gallina ciega a orillas del Manzanares. Fue el único cartón del que se pintó su tapiz correspondiente, destinado al dormitorio de las Infantas en el Palacio del Pardo. El juego era conocido también como «del cucharón», además de ser un recurrente pasatiempo de la nobleza y tema predilecto del rococó. Diez majos y majas juegan a la gallina ciega a orillas del Manzanares. Fue el único cartón del que se pintó su tapiz correspondiente, destinado al dormitorio de las Infantas en el Palacio del Pardo. El juego era conocido también como «del cucharón», además de ser un recurrente pasatiempo de la nobleza y tema predilecto del rococó.

LAS DOS MAJAS (1798). Maja vestida: El traje blanco de esta Maja se ciñe de tal forma a la figura, en particular el sexo y los pechos, que parece más desnuda que la otra. La cintura la resalta mediante una lazada rosa. La nota de color del cuadro la pone la chaquetilla corta o bolero, similar al de los toreros, de mangas anaranjadas con los puños rematados con encaje negro. Lleva zapatos dorados de pequeño tamaño.

Maja desnuda: Aunque se ubica dentro de la estética del neoclasicismo, como otras del mismo pintor, esta obra de Goya es audaz y atrevida para su época, como audaz es la expresión del rostro y actitud corporal de la modelo, que parece sonreír satisfecha y contenta de sus gracias. Más aún, es la primera obra de arte (conocida) en la cual aparece pintado el vello púbico femenino, lo cual resalta el erotismo de la composición.

Cabe destacar la particular luminosidad que Goya da al cuerpo de la desnuda, luminosidad que contrasta con el resto del ambiente, y junto a esa luminosidad la típica expresividad que Goya sabe dar a los ojos.

LA FAMILIA DE CARLOS IV (1880). Aparecen retratados, de izquierda a derecha, los siguientes personajes: Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma; el futuro Fernando VII, hijo primogénito de la real pareja; Goya pintando, como había hecho Velázquez en Las Meninas; Doña María Josefa, hermana de Carlos IV; un personaje desconocido que podría ser destinado a colocar el rostro de la futura esposa de Fernando cuando éste contrajera matrimonio, por lo que aparece con la cabeza vuelta; María Isabel, hija menor de los reyes; la reina María Luisa de Parma en el centro de la escena, como señal de poder ya que era ella la que llevaba las riendas del Estado a través de Godoy; Francisco de Paula de la mano de su madre, de él se decía que tenía un indecente parecido con Godoy; el rey Carlos IV, en posición avanzada respecto al grupo; tras el monarca vemos a su hermano, Don Antonio Pascual; Carlota Joaquina, la hija mayor de los reyes, sólo muestra la cabeza; cierra el grupo D. Luis de Parma; su esposa, María Luisa Josefina, hija también de Carlos IV; y el hijito de ambos, Carlos Luis, en brazos de su madre.

LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO (1814). Es una pintura al óleo sobre un gran lienzo. La luz es una característica muy importante. Como la acción se desarrolla por la noche al aire libre, la luz proviene de un candil y enfoca directamente al reo. La composición gira entorno a un primer plano en el que se encuentran los soldados franceses fusilando, el reo y algunas personas a su alrededor; y un segundo plano en el que quedan el paisaje del fondo que intuimos que se trata de la ciudad de Madrid.

SATURNO DEVORANDO A SUS HIJOS (1820-1823). Es una pintura al óleo sobre un lienzo de pequeño formato. La luz es una característica muy importante ya que enfoca directamente a la cara de Saturno y al cuerpo de su hijo. Es una luz ciega que deja oscurecido el fondo dando así una sensación de tenebrismo. La composición gira entorno a un único plano en el que se sitúa Saturno devorando a la víctima. La sensación de profundidad viene marcada por el oscuro del fondo. Apreciamos un movimiento violento tanto en la postura que adopta Saturno, como en su boca.

  1. LAS PINTURAS NEGRAS DE GOYA

Pinturas negras (1819-1823) es el nombre que recibe una serie de catorce obras murales de Francisco de Goya, pintadas con la técnica de óleo al secco (sobre paredes recubiertas de yeso). Las creó como decoración de los muros de su casa, llamada la Quinta del Sordo, que había adquirido en febrero de 1819. Estos murales fueron trasladados a lienzo a partir de 1874, y actualmente se conservan en el Museo del Prado de Madrid.

La serie, a cuyos óleos Goya no puso título, fue catalogada en 1828 por el amigo de Goya Antonio de Brugada y se compone de los siguientes lienzos: Átropos o Las Parcas, Dos viejos o Un viejo y un fraile, Dos viejos comiendo sopa, Duelo a garrotazos o La riña, El aquelarre, Hombres leyendo, Judith y Holofernes, La romería de San Isidro, Dos mujeres y un hombre, Peregrinación a la fuente de San Isidro o Procesión del Santo Oficio, Perro semihundido o más simplemente El perro, Saturno devorando a un hijo, Una manola: doña Leocadia Zorrilla y Visión fantástica o Asmodea.

Átropos o Las Parcas

La casa de Goya, junto con las pinturas murales, pasaron a ser propiedad de su nieto Mariano Goya en 1823, año en que Goya se la cede, al parecer para preservar la propiedad de posibles represalias tras la restauración de la monarquía absoluta y la represión de liberales fernandina. Durante 50 años la existencia de las Pinturas negras fue escasamente conocida . A partir de 1874, y en un lento proceso que duró varios años, fueron trasladadas de revoco a lienzo por un banquero francés, de origen alemán, que tenía intención de presentarlas en la Exposición Universal de París de 1878. Después, él mismo las donó, en 1881, al Museo del Prado, donde actualmente se exponen. En todo caso la única unidad constatable entre estos óleos son las constantes de estilo.

La composición de estos cuadros es muy novedosa. Las figuras suelen aparecer descentradas, siendo un caso extremo Cabezas en un paisaje, donde cinco cabezas se arraciman en la esquina inferior derecha del cuadro, apareciendo como cortadas o a punto de salirse del encuadre. Tal desequilibrio es una muestra de la mayor modernidad compositiva.

Muchas de las escenas de las Pinturas negras son nocturnas, muestran la ausencia de la luz, el día que muere. Se aprecia en La romería de San Isidro, en el Aquelarre, en la Peregrinación del Santo Oficio (una tarde ya vencida hacia el ocaso), y se destaca el negro como fondo en relación con esta muerte de la luz. Todo ello genera una sensación de pesimismo, de visión tremenda, de enigma y espacio irreal.

Perro semihundido, Goya

Las facciones de los personajes presentan actitudes reflexivas o extáticas. A este segundo estado responden las figuras con los ojos muy abiertos, con la pupila rodeada de blanco, y las fauces abiertas en rostros caricaturizados, animales, grotescos.

Contemplamos el tracto digestivo, algo repudiado por las normas académicas. Se muestra lo feo, lo terrible; ya no es la belleza el objeto del arte, sino el pathos y una cierta consciencia de mostrar todos los aspectos de la vida humana sin descartar los más desagradables. No en vano Bozal habla de una capilla sixtina laica donde la salvación y la belleza han sido sustituidas por la lucidez y la conciencia de la soledad, la vejez y la muerte.

Como en todas las Pinturas negras, la gama cromática se reduce a ocres, dorados, tierras, grises y negros; con solo algún blanco restallante en ropas para dar contraste y azul en los cielos y en algunas pinceladas sueltas de paisaje, donde concurre también algún verde, siempre con escasa presencia.

Todos estos rasgos son un exponente de las características que el siglo XX ha considerado como precursoras del expresionismo pictórico.

  1. COMENTA LA MÚSICA ROMÁNTICA. BEETHOVEN. OBRAS PRINCIPALES.

Como ya sabes de sobra, el Romanticismo fue una reacción contra el espíritu racional y crítico de la Ilustración y el Neoclasicismo, enalteciendo sobre todo el sentimiento y la emoción frente a la razón,  la creatividad y originalidad frente a la imitación neoclásica, e incluso de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta y concluida.

En la música sucedió lo mismo, y también se empapó de las melodías y los ritmos regionales de cada pueblo en un afán de reivindicar la voz de los pueblos, sus individualidades y rasgos característicos.

Se trata en general de componer música para emocionar al público, no para agradarlo como hasta entonces había sucedido.

Por su actitud ante el mundo, Beethoven se convirtió en el modelo por excelencia del movimiento musical romántico, de ARTISTA con mayúsculas que compone sinfonías, oratorios y óperas sin encargo previo, simplemente para expresarse, para la eternidad.

La originalidad de las piezas musicales también está presente en los compositores. Así, a lo largo del siglo XIX asistimos a una sucesión de personalidades singulares, dispares y variopintas, como fue el caso de Chopin, Franz Liszt, ,  Verdi o Richard Wagner.

El piano fue el instrumento protagonista de toda la centuria.

Beethoven nació en Bonn en 1770  y murió en 1827 en Viena. Nieto e hijo de músicos, fue un niño prodigio como Mozart, con un padre severo que lo presentaba a concursos musicales incluso ocultando su verdadera edad para impresionar al público. A los dieciséis años se traslada a Viena como organista de la Capilla real, y conoce al genio de Salzburgo, regresando al poco a su ciudad natal pues mueren sus padres. En 1792 vuelve a Viena para instalarse allí definitivamente, ganando fama y admiración  y debutando como gran pianista. En 1800 dio su primer concierto y aparecieron los síntomas de su enfermedad que le marcaría profundamente el resto de su vida: la sordera.

Beethoven debe retirarse de la dirección de orquesta  y comienza a refugiarse en sí mismo, componiendo febrilmente y enlazando éxito tras éxito en el estreno de sus sinfonías, sonatas, cuartetos… hasta llegar a la cima en el estreno de su 9ª Sinfonía y Misa Solemnis (1824), ante una sala abarrotada. Una neumonía le ocasiona la muerte en 1827.  A su entierro acudieron 20.000 personas, y se subastaron la mayoría de sus manuscritos y pertenencias.

Beethoven y su encerramiento en sí mismo componiendo obras sin parar nos recuerda a otro gran genio de la misma época, ¿verdad?

La vida personal de Beethoven estuvo marcada por su creciente sordera, lo que según sus allegados le llevó a plantearse el suicidio. Esta enfermedad, unida a un posible trastorno bipolar, hicieron que el artista a menudo pareciera irascible y malhumorado, deteniendo su actuación en un teatro si la audiencia comenzaba a hablar o alguien dejaba de prestarle atención. Aún así mantuvo un estrecho círculo de amigos que intentaron paliar sus incapacidades físicas.

En su prolífica trayectoria musical Beethoven dejó para la posteridad un importante legado que incluye una ópera,  dos misas, sonatas para piano, conciertos para piano, violín, violonchelo y orquesta, cuartetos de cuerda, diez sonatas para violín y piano y quizás sus obras más conocidas: sus nueve sinfonías.

Las sinfonías de Beethoven representan una ruptura fundamental con el pasado, rompiendo con la simetría formal y el equilibrio que habían reinado en las composiciones musicales hasta entonces para llenar la música de energía, rebelión, provocación  y acción. Su tercera sinfonía llamada Eroica es el punto de inflexión en su carrera y también en la historia de la música en general. Beethoven, al igual que el resto, creyó que las intenciones de un joven oficial del ejército revolucionario llamado Napoleón eran las de continuar la revolución y defender los derechos del hombre, y a él dedicó esta sinfonía.

En su Quinta sinfonía destacan los compases de abertura, que suenan a golpes furiosos de martillo. Un director de orquesta dijo de esta abertura: Ésta no es música; es agitación política. Nos está diciendo: el mundo que tenemos no es bueno. ¡Cambiémoslo! ¡Vamos!.  

La Oda a la Alegría fue escrita obra escrita por el poeta Friedrich von Schiller en noviembre de 1785 y publicado por primera vez en 1786. En la Revolución francesa los estudiantes la cantaban usando la música de La Marsellesa. En 1793 el joven Beethoven de veintitrés años conoció la obra y enseguida quiso ponerle música al texto, surgiendo así la idea de lo que acabaría siendo su Novena sinfonía y hoy esta Oda a la Alegría es el Himno europeo.

El primer apunte para la Novena sinfonía es de 1816, un año después de la batalla de Waterloo. Fue acabada siete años más tarde, y sigue hoy día impactando como en su estreno en Viena el 7 de mayo de 1824. Se la conoce como La Marsellesa de la Humanidad, y expresa como ninguna otra pieza musical la voz del optimismo revolucionario.

En abril de 1849 el joven compositor Richard Wagner dirigió la Novena Sinfonía de Beethoven en Dresde. Entre  la audiencia estaba el anarquista ruso Bakunin, cuyas ideas influenciaron a Wagner en su juventud. Entusiasmado por la música, Bakunin dijo a Wagner que si hubiera una cosa digna de ser salvada de las ruinas del Viejo Mundo, esta partitura lo sería.

Con Beethoven las sonatas  funden en una sola pieza las partes tranquilas con las más ruidosas, pasando rápidamente de una a otra. A finales del siglo XVIII la forma de la sonata fue desarrollada y consolidada por Haydn y Mozart a la manera de piezas solemnes. Con el genio alemán la sonata comienza con un primer movimiento rápido, seguida de un segundo movimiento más lento, un tercer movimiento que es más alegre en el carácter y la ejecución, y termina como comenzó, con un movimiento rápido. El éxito de la forma de la sonata fue facilitado por la invención de un nuevo instrumento musical en el Romanticismo: el pianoforte.

La sonata para piano  número 8 (opus 13) o Patética es un buen ejemplo.

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2 Comments

  1. Buenas tardes, soy Jaime APARICIO, profesor de fundamentos en el IES marcos Zaragoza de la Vila Joiosa de alicante.
    El año pasado descubrí esta página al final del curso, y este año, con tu permiso, iré recopilando artículos para mis alumnos, ya que me parecen interesantísimos, por la forma de tratar y por sus imágenes. Como digo, siempre con tu permiso.
    Gracias y estaremos en contacto, ya que tengo la intención de ir elaborando mi blog

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