HISTORIA, ARTE Y DISEÑO PARA ESCUELAS DE ARTE

El Art Déco o la estética de los años felices

in Fundamentos del Arte by

Conocemos como Art Déco a un conjunto de diversas manifestaciones artísticas populares que convergieron entre las décadas de los años veinte y treinta (entre las dos guerras mundiales) principalmente en Europa y Estados Unidos, exaltando el gusto por la decoración a través de diseños en muchas ocasiones exóticos, que subliman lo geométrico, lo cúbico y lo aerodinámico, en contraposición de la delicadeza curvilínea y serpenteante del Art Nouveau y sus diferentes acepciones.

En la década de 1920, el Art Déco no solo influyó en el arte y la arquitectura, sino que extendió su influencia también al vestir, al diseño de objetos domésticos y de automóviles entre otros.

El Art Déco ante todo buscó la decoración por encima de la funcionalidad. No tuvo sustento teórico. Su identificación como ‘Art Deco´ sólo se hizo el año 1966 en la retrospectiva titulada “Los Años 25” en París. Asimismo, alternó con los movimientos de vanguardia y la vez se inspiró en ellos.

Las líneas sueltas y ondulantes del Art Nouveau se convirtieron en rectas y curvas rígidas con sentido puramente geométrico y muchas veces simétrico: lirios torcidos y pavorreales dejan su lugar a formas exóticas (para la época), como las garzas, las palmeras y los cactus.

El empleo de la línea recta es la principal característica de este estilo, en diferentes combinaciones y principalmente en zig-zag. También imperan el cubo y la esfera. De esta forma predominan los conjuntos horizontales y verticales de líneas rectas, o bien perpendiculares combinadas con medias circunferencias y circunferencias enteras, además de los hexágonos y los octágonos. Las curvas aparecen frecuentemente, y el círculo en especial, pero se emplean con un sentido geométrico.

Por otro lado, la máquina simboliza una nueva era de la mecanización: automóviles, locomotoras, barcos, aviones, representan el triunfo del dominio de la locomoción y la velocidad. El humo que parece salir de una pipa es ahora el humo de las fábricas, de las locomotoras, de los trasatlánticos, de los aviones, de los automóviles y, en general, el humo del progreso técnico. Soles con rayos luminosos radiantes, nubes trazadas rígidamente, ondulaciones que buscan representar fluidos acuáticos son algunas de las abstracciones que se hacen de la naturaleza. La avasalladora energía eléctrica es interpretada con líneas resquebrajadas que se enmarcan en paneles o bien en el fierro de puertas, ventanas y rejas.

La figura femenina aparece, ya no con la fragilidad de la mujer del Art Nouveau, sino con una fuerza que hace pensar en la emancipación de la mujer del Siglo XX. El hombre se representa como con el pelo engomado, esmoquin y cigarrillo. Posa ante las mujeres de boca pequeña y muy roja, peinadas a la “garzón´ (garçon), con sombreros y pieles, con hombreras y brillos, vestidos de telas ligeras que muestran las piernas, alcanzando así una expresión de mujer dinámica y flexible, que al igual que el hombre, fuma y bebe en la nueva vida social.

Los trabajadores son representados también como hombres gimnastas, habitantes de las urbes, con traje y pelo engominado, que someten al mundo moderno mecanizado, se emparejan con mujeres vitales que participan en la producción económica, vistiendo una moda atrevida, también con el pelo corto a la garzón, que fuman y participan de la ciudad, denotando su liberación.

Los materiales de que se vale son de gran solidez y pureza: concreto, mármoles de diferentes colores y procedencias, vidrío, cristal y metales como el acero, aluminio y bronce”. Nuevos materiales industriales se ponen de moda: el cromo, la baquelita y el plástico; otros naturales como la piel de tiburón y el carey; maderas traídas de lejanas tierras como el el ébano y el palisandro.

El cine es un nuevo arte y las estrellas Dolores del Río, Ginger Roberts (junto a Fred Astaire) o Greta Garbo son símbolo de exquisitez o misterio. De esta época son El cantante de Jazz, King Kong y El Halcón Maltés, el que refleja también el mejor momento de la novela negra en la narrativa.

Entre las obras arquitectónicas que mejor representan este estilo se encuentran la Tribune Tower de Chicago, de Raymond Hood o el Chrysler Building de William van Alen.

Asimismo, tuvo también una importancia el cartelismo. Aquí veremos cómo destaca la diversidad en la utilización de tipografías, el sintetismo en el dibujo o la búsqueda de la esencia en la imagen. Destaca Adolphe Mouron Cassandre.

Entre los artistas más destacados encontramos a Tamara de Lempicka. La pintora polaca Tamara de Lempicka fue una de las mayores representantes del art decó. Sus obras, herederas en cierto modo del cubismo, reflejan perfectamente este estilo lujoso y decadente del periodo de entreguerras. Lempicka logró convertirse en la retratista de moda. Cobraba verdaderas fortunas por sus obras y se pasaba las noches de fiesta, esnifando cocaína como si no hubiese un mañana y cambiando de amante como de vestido. Sus cuadros son muy atractivos y vistosos, pero al igual que el art decó no dejan de ser una simple fachada decorativa que no esconde mucha cosa detrás. Al cabo de unos pocos años ya habían pasado de moda, al igual que el estilo al que pertenecían. La artista cayó en el olvido y no volvió a hablarse de ella hasta que el art decó empezó a considerarse algo “vintage” y digno de recuperarse, el reflejo de una sociedad elitista que había tratado de vivir dando la espalda a la guerra y a la gran depresión.

Una de sus principales obras es Autorretrato en un Bugatti verde, una obra de 1929 y que se encuentra en una colección privada.

Este autorretrato lo pinto por encargo para la portada de una revista de modas alemana, “Die Dame”, que querían una imagen que reflejase la emancipación femenina (de las mujeres que tenían la vida solucionada y podían vivir desahogadamente, se entiende). La artista se autorretrata conduciendo un lujoso Bugatti verde, aunque en realidad por aquel entonces tenía un Renault amarillo. El coche es un complemento más de su persona, igual que los guantes, el pañuelo o el maquillaje. Sin embargo, la figura de Lempicka es tan fría, nos recuerda tanto a un maniquí, que podríamos darle la vuelta a la frase y considerar a la mujer como el complemento decorativo del coche, en cuyo caso esa idea de la emancipación femenina se va al garete.

La info de esta obra es de El Cuadro del Día

Aquí un documental muy interesante sobre Tamara y el mundo del Art Déco (en inglés).

Imprimir

2 Comments

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Latest from Fundamentos del Arte

La Bauhaus

Los antecedentes de la Bauhaus se remontan al siglo XIX. Comienzan con
Ir Top