HISTORIA, ARTE Y DISEÑO PARA ESCUELAS DE ARTE

La Figura Reclinada de Henry Moore

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Nos encontramos ante la Figura reclinada del escultor inglés Henry Moore (1898-1986), obra realizada en el año 1938 y que actualmente se conserva en la Tate Gallery de Londres. Se trata de una talla en piedra que podríamos adscribirla a la escultura abstracta.

Moore está considerado el escultor británico más importante del siglo XX. En su obra predomina el interés por el trabajo del cuerpo, especialmente el femenino. De sus numerosas obras, las más populares son las conocidas como figuras reclinadas, de las que existen decenas de propuestas, aunque la que nos interesa sea la que se conserva en la Tate Gallery y que, como hemos señalado, fue realizada en el año 1938.

Aunque su vocación escultórica fue temprana, comenzó su carrera como maestro. Sin embargo, tras ser herido en la Primera Guerra Mundial, regresa a su país para comenzar sus estudios artísticos en la Leeds Schools of Arts. Desde 1921 estudió en el Royal College of Art de Londres, lo que le posibilitó visitar regularmente el British Museum. Además de las esculturas griegas, Moore se sintió fascinado por las expresiones artísticas no occidentales, como el arte africano, de Oceanía y, en especial, el precolombino. Durante la década de 1920 viajó a Francia y a Italia, y allí admiró la obra de Cézanne, Picasso, Hans Arp y Modigliani, pero también la de maestros del Renacimiento como Giotto y Massaccio.

En 1946, coincidiendo con una gran retrospectiva de su obra en el Museum of Modern Art de Nueva York, nació Mary, su única hija. Durante esta etapa sus dibujos y estudios reflejaron la vida doméstica familiar. La mujer sola o acompañada por un niño, tema que ya había aparecido con frecuencia en su obra anterior, se convirtió en el gran protagonista a partir de entonces.

Si nos centramos en la obra a comentar, observamos a una mujer, con un gran hueco najo los pechos, que yace sobre una superficie horizontal. A pesar de ciertos aspectos figurativos, la anatomía femenina es plasmada de manera simbólicamente esquemática y sin respetar las proporciones naturales, como se aprecia al comparar la cabeza con el resto del cuerpo.

En la composición predomina la línea curva, tanto en las formas redondeadas como en el vacío, lo que transmite al espectador sensación de tranquilidad y recogimiento. Asimismo, el rostro de la mujer carece de ojos, nariz, boca o cualquier otro rasgo que la personalice.

En cuanto a su significado, nos encontramos ante la representación de la madre protectora, realizada a partir de formas curvas y onduladas que remiten al cuerpo femenino y de un vacío fundamental allí donde deberían situarse el vientre y el útero.

La figura humana, y en especial la femenina, fue la base de la obra de Moore. En cuanto a la temática, él mismo afirmaba: En mi obra hay tres temas que se repiten constantemente: la idea de madre e hijo, la figura reclinada y las formas interiores/exteriores”. Algunas esculturas puedes combinar dos o incluso los tres temas, como es el caso que nos ocupa, donde aparecen los dos últimos.

El tema de la figura reclinada, que repitió en madera, piedra y metal, dio lugar a un tipo de escultura cuya autoría es fácil de reconocer, y que está inspirado en el Chac-mool de Chchén-itzá (Yucatán, México), aunque Moore transformó el guerrero en una mujer que simboliza la fertilidad.

El Guerrero, obra de Moore instalada en Santa Cruz de Tenerife

La obra de Moore es un ejemplo de la búsqueda de nuevas materias y formas en la escultura del siglo XX. Renovó la sensibilidad plástica y revolucionó la concepción de la escultura al otorgar al vacío el mismo valor que la materia que lo envuelve o delimita, coincidiendo en este punto con el español Pablo Gargallo.

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